Lectura de almas

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Las imágenes se tomaban en tiempo real, pero capturaban la vida futura de las almas retratadas.

Daphne sabía, a través de sus fotografías, en qué o en quién reencarnarían sus compañeros de vida, en la vida siguiente. No le gustaba hacer uso de esa información, ella misma le tenía respeto a lo que descubriría y, más aun, a lo que podría hacer con ello.

Sabía que su hermano menor reencarnaría en un androide de cuatro patas que fungiría como mascota de una adinerada familia; al menos tendría espacio para jugar a la pelota. Su padre sería el líder de una nueva nación que se erigiría para fomentar el humanitarismo y la equidad social, a pesar de los avances tecnológicos en el año 2356. Su abuela descendería a sirvienta robótica de un asilo de ancianos atendido únicamente por entes mecánicos; y así… de cada persona de la que capturaba una fotografía, tenía la capacidad de ver, a través de la imagen, su próspera o miserable vida futura.
No se atrevía a ver en qué o en quién reencarnaría ella. Vivía su vida lo mejor posible para ascender a la etapa sucesiva. Estaba consciente que si cumplía con las normas de su sociedad, reencarnaría en alguien mejor y, en dos o tres vidas más, ya no tendría necesidad de regresar al orbe: formaría parte de los seres superiores que emiten radiaciones para alumbrar el planeta. Así era Daphne: una soñadora que empalagaba con su buena voluntad.

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